domingo, 26 de febrero de 2017

Senda Costera: Tramo Unquera-Pendueles

Esta es la primera etapa del recorrido de la senda costera Asturiana, empezando de Este a Oeste. Esta etapa está señalizada por el Principado, y forma parte del sendero de gran recorrido E9, pero es casi muy larga (salen más de 21 km), y encima apenas va cerca del mar, se mete más hacia la sierra plana de la Borbolla, y los pueblos de la Franca y tiene muchos tramos de carretera, así que buscando alternativas más costeras mezclo este trazado oficial, con otro que recorre los bufones de Santiuste y la playa de Cobijeru. Una ruta un poco más corta y mucho más costera.
Para hacer la ruta en su totalidad, aprovecho el FEVE antes de que eliminen esta línea, y dejo el coche en Pendueles, donde cojo el tren hasta Unquera. El horario es un poco malo, porque el tren pasa a las 11:37 de la mañana (si va puntual) y llega a Unquera a las 11:50, así que se pierde casi toda la mañana, pienso que es mejor que después tener prisa para llegar a una hora a coger el tren y dar la vuelta a por el coche, así hay más libertad.
La entrada la divido en dos, el primer tramo hasta la Franca, y después por Santiuste hasta Pendueles.

Iglesia de Pendueles dedicada a San Acisclo

Vista de Pendueles desde la estación


Parte 1:Unquera-La Franca

Mapa del recorrido
El primer sector transcurre entre Unquera y la playa de la Franca, siguiendo más o menos las indicaciones y los carteles de la ruta de gran recorrido hasta Pimiango, donde cojo un atajo más costero hasta la Franca.
Estación de Unquera
El tren tarda muy poco tiempo en recorrer la distancia entre Pendueles y Unquera, ya que apenas para en Colombres, pero andando va a ser una jornada larga. En el tren va muy poca gente, en Pendueles sólo me he subido yo, y debemos de ir como cinco personas, nadie se monta en Colombres y en Unquera nos bajamos tres personas. Poco futuro le veo a la FEVE con tan pocos usuarios.

El puentes sobre el Deva
Desde la estación se coge la calle principal de Unquera, por la que va la nacional, en dirección al puente sobre el río Deva. Se puede aprovechar para comprar una palmera gigante, o unas corbatas con las que alimentarse durante el recorrido. El día empieza claro, en Picos de Europa esta pegando el sol, pero empiezan a aparecer nubes.

Vista desde el puente del río Deva y de Bustio
Llegando a Bustio se sigue paralelo al río, y en el parque ya aparece el cartel indicador de la ruta. Bustio parece un barrio de Unquera, pero en Asturias ya que está pegado a este pueblo más grande y son muy pocas casas, aunque algunas son casi palacios. 
El camino continua pasando por debajo de los puentes del tren y de la autopista, y nada más pasar la autopista hay que tomar la pista de la izquierda. Aquí falta el poste indicador, lo han debido de tirar, y es confuso porque de frente sigue una pista hacia la desembocadura del Deva con buena pinta.
La pista hacia Pimiango
La pista esta entre hormigonada y asfaltada, y comienza a subir hacia Pimiango, que se ve en lo alto al fondo. Pimiango destaca por el depósito de agua elevado, con lo que sirve de referencia fácilmente identificable.
Mirando atrás la pista y la llanura de la desembocadura del Deva
Vistas hacia los desmontes de la autopista
La pista va ascendiendo con una pendiente bastante llevadera, hay un desvío señalizado donde hay que abandonarla para meternos en el bosque, aquí mezcla de eucaliptos y castaños,sigue siendo una buena pista y esta señalizado con postes así que no hay pérdida. La pista alcanza la sierra plana donde se asienta Pimiango, al lado de dos chalets. Pero no continua hacia Pimiango, sino que va en dirección contraria para acercarse a la costa y la zona de los restos del monasterio de  Santa María de Tina.

Vistas del Cuera y detrás los Picos de Europa desde la Sierra Plana
Continuando por la pista, ya en llano, se llega hasta el kilómetro tres donde hay un banco y una mesa, y donde por fin se ve la mar. Aquí la senda comienza un descenso bastante pronunciado por una pista hormigonada entre ocalitos.

Kilómetro 3
La bajada es bastante grande hasta llegar a los restos de una casona, con dos naranjos delante. Yo pensé que estos eran los restos del monasterio pero no, están más adelante. Se rodean los restos de la casona, y se siguen en llano por la pista de la izquierda, de nuevo hay un cruce sin señalizar, y las dos pistas son parecidas. La pista va en llano entre ocalitos, y a los pocos metros aparece un desvío hacia una pradera a la derecha. Cojo por él para acercarme a ver la costa y los acantilados hacia Cantabria y la desembocadura del Deva. Para ello subo a una zona de peñas y toxos, cruzando un bosquete de robles o encinas, no se pero estaba todo lleno de bellotas. Es un promontorio con buenas vistas en ambas direcciones, la pena son los toxos que pican bastante y no se pueden esquivar.
Acantilados hacia la zona de Cantabria
Acantilados hacia Llanes  en medio del bosquete está el Faro de San Emeterio
Desde el promontorio vuelvo a la pista y en breve alcanzo los restos del monasterio de Santa Maria de Tina, aunque podría haber ido por el prado desde el acantilado.
Restos de la Iglesia del Monasterio de Santa María de Tina
Es una pena como esta conservada esta iglesia, del Monasterio creo recordar que quedan unos muros nada más, es una iglesia del siglo XIII por lo visto, y claro a unos doscientos metros hay otra iglesia más, así que debieron tener que escoger hacer el mantenimiento entre las dos, y la otra tiene acceso por carretera, así que está debieron de abandonarla. Son cosas que no entiendo muy bien de la Iglesia, ¿Cómo puede haber dos iglesias tan cercanas y sin apenas feligreses?, porque Pimiango tampoco tiene un tamaño de una gran urbe y también tiene otra iglesia. Lo normal es que cada iglesia ejerciese su poder feudal de la zona y ejerciese su poder, no se necesitan tres iglesias en ese espacio tan pequeño. Pero bueno, en León hay pueblos también con restos de monasterios caídos, resto de otra iglesia un poco más moderna, y la iglesia que usan que es de los años 50, y todo en un pueblo en el que quedan 100 personas.
Continuando por la senda, ahora hay una bajada por una zona de escalones, entre árboles y con una pequeña cascada en la zona superior, escondida entre los árboles. 
La pista por el bosque y la cascada
Tras la bajada hay otra subida escalonada, y se llega hasta la Iglesia/Capilla de San Emeterio, Santo Medero en Asturiano, es por lo visto famosa por salir en la película del Abuelo de Garcí. Tiene una microcapilla enfrente con un mosaico de cerámica con la imagen del Santo.

La capilla de Santo Medero
Rodeando el prao de la capilla, dónde hacen la fiesta, se llega a la Cueva del Pindal, hay carteles y una escalera no válida para gente gorda ni con mochila, porque la barandilla apenas deja paso. Para visitar la cueva hay que pedir vez y sólo grupos reducidos de 20 personas, son 300 metros de cueva. Lo que se puede visitar son los acantilados de la zona, pero mejor no salirse de la zona pintada con marcas de pintura roja porque el resto son toxos, y bastante altos. Yo intenté llegar al faro atravesandolos y me resultó imposible.

Acantilados delante de la Cueva del Pindal

Interior de la cueva del Pindal

Otra vista de los acantilados

Estos acantilados no son muy altos, pero con el color del mar, el día de sol y las caprichosas formas de las rocas parecen de zonas de Camboya o sitios así de paradisíacos. Después de salir de los toxos, llego a la puerta del Faro de San Emeterio, que está cerrado completamente, así que no hay vistas de ningún tipo.
Para tener vistas de la costa hay que seguir la ruta, que ahora va por un tramo de carretera hasta llegar a un parque con un mirador de hormigón hacia la Punta Cebollera. Deberían de haber habilitado un sendero más pegado a la costa, y después subir de frente por un sendero que ya hay hasta el mirador, evitando así el tramo de carretera. En la punta cebollera hay también una roca vaciada, formando un puente de piedra.
El mirador
Vistas hacia Llanes
Vistas hacia el frente con el sendero por donde se podría haber subido
En el mirador aprovecho para comer algo, hoy a la sombra porque está calentando el sol,es un buen sitio para parar porque son las dos y media más o menos, y antes no hay mesas. En Pimiango hay algún restaurante donde también se podría comer.
La ruta continua por el lateral de la carretera donde han habilitado un paseo asfaltado y delimitado por postes hasta llegar a Pimiango con su característico depósito elevado. Aquí hay que abandonar la ruta señalizada para tomar un atajo. A la salida del pueblo hay un Palacio también, donde durmió Carlos V cuando desembarcó en Tazones, tiene un cartel explicativo, aunque ahora es una casa privada.
La senda que conduce a Pimiango
Hacia la mitad del pueblo hay una carretera que va hacia la derecha que es por donde hay que ir para atajar y evitar dar muchos rodeos. La pista está asfaltada al principio y después ya no, ya es de tierra. Por si acaso no tenía salida, pregunté a un paisanin del pueblo que me confirmó que la pista tenía salida.
La pista por la que hay que ir mirando atrás y el depósito de Pimiango al fondo
La pista tiene una bifurcación en la que hay que tomar el camino de la izquierda, como me indicó el paisanin del pueblo, concretamente me dijo que jalara hacia la izquierda. Aquí hablan con h aspirada que se convierte en j. El camino de la derecha va hacia los acantilados y lo usan los pescadores de la zona. La pista se acaba al lado de una casa-cuadra con una inmensa pradera, se acaba pero continúa en forma de sendero. Desde la casa-cuadra me adentro por el prado para ver los acantilados y lo que me espera, buenas vistas. En el track que traía de wikiloc, habían venido por las playas en bajamar y subido por una canal de un acantilado, hoy apenas se ve nada de arena. Lo que se ve es el islote del castrón de Santiuste, castro es como llaman a los islotes.
La costa y el islote del Castrón de Santiuste
Volviendo al sendero, continúa en línea recta y comienza el descenso hacia el caserio de Espinoso, pero primero hay que pasar dos vallas que cierran un prado con caballos. Las vallas tienen en el lateral un paso estrecho habilitado a tal efecto, para no tener que abrir la valla. El sendero llega a una pista más grande y que acaba en este caserio de Espinoso.
Caserio de Espinoso
Para entrar al Caserio hay otra portilla, y tras pasarla sale un camino a la derecha que baja hasta el balneario de la Franca. Esta marcado con un cartel con una flecha negra. Yo no lo sabía, y el track me marcaba pasar por delante de la casa y girar a la derecha para pasar por el pueblo de la Franca. Pero como vi una carretera asfaltada, pues decidí ir por ella, además iba hacia la carretera nacional y así se atajaba aún más.

La Franca
Cuando llego a la carretera me doy cuenta de que lo he hecho mal, he ido por una carretera privada que es de la Hacienda de Espinoso, y tiene unas puertas enormes que pueden cerrar la carretera, menos mal que estaba abierta y no tuve que dar la vuelta. Al final tuve suerte en este tramo. Desde aquí, unos metros por la nacional hasta el desvío hacia la playa de la Franca.
El puente de la Nacional
La playa de la Franca



Parte 2: La Franca-Pendueles

Mapa del recorrido
El siguiente sector del recorrido es entre la playa de la Franca y Pendueles, para empezar hay que ir por la nacional un pequeño tramo, pasando por encima del puente y llegando al aparcamiento y especie de área recreativa que hay, que debe de utilizarse como complemento a los que tiene la playa de la Franca.
Área de aparcamiento de la Franca al lado de la Nacional 630
Desde este aparcamiento hay que tomar un antiguo camino que en teoría va por encima del prado de Santiuste, y rodea el cerro Cobaredo. El sendero esta medio perdido así que acabas en el prao, y para pasar la alambrada que lo cierra, en el track que llevaba hay un paso en el extremo contrario a la nacional, pero yo subí por detrás de unos bancos, donde hay un paso por una portilla a modo de escalera de madera.
Santiuste y la zona del Torreón
Por la pradera, y ya sin saltar ninguna alambrada más, se llega hasta la costa, y las zonas de los bufones de Santiuste. Había un grupo de vacas, y en cuanto me senté  se empezaron a acercar, esperaban algo de comida o sal. Desde aquí ya sólo hay que ir un sendero bastante marcado que recorre toda la costa.
Zona de los bufones de Santiuste
Esta zona de Santiuste tiene varios bufones, y zonas con puentes de piedra, todo excavado y erosionado por la acción del mar. Hoy estaba marea alta y no había mucho oleaje, así que sólo hacían algo de ruido, no soltaban chorros de agua, alguno un poco de espuma.
Puente de Piedra

Uno de los bufones
El día se había empezado a nublar por esta zona, y las nubes que habían estado enganchadas en el Cuera empiezan a bajar. Los acantilados en esta zona son curiosos, porque es como si se hubiese eliminado una capa continua de roca, y queda una zona muy plana expuesta a la erosión.
Los Acantilados y el Cuera entre las nubes


Vista atrás de los acantilados
Esta zona de la costa esta toda rota, y cada ensenada depara sorpresas, zonas con cuevas, bufones... Hay que volver un día con temporal para verlos en acción.
Otro de los Bufones con cueva, por el furaquin se ve el mar
Más acantilados,estos más bajos y al fondo la autopista con los túneles



Todavía queda para llegar a Pendueles

Más islotes y castros
Más o menos a la altura de Buelna está la playa de Cobiheru, con h aspirada, Cobijeru pronunciada, un bufón venido a mucho más que ha excavado una cueva, y también ha logrado crear una playa. Una zona que impresiona bastante, ya que aunque hay pocas olas, aquí si que suena el agua y sale proyectada. Además tiene un puente de piedra inmenso, por el que hay que pasar para continuar la senda.
Playa de Cobijeru
Me ha dicho uno de la zona que hay una cueva que se puede atravesar desde la playa hasta llegar al mar, para hacer en chanclas. La cueva debe ser grande porque han estado estudiandola los geólogos de la Universidad, y por las fotos se ve grande, así que otro motivo más para volver, aunque aquí en bajamar y con mar muy muy tranquila. Al lado de esta playa también hay una laguna bastante grande.

Buelna
La siguiente parada de la senda es en la ensenada de Buelna, donde hay una playa pequeñita pero con arena
Ensenada de Buelna
El Castro de la Ensenada de Buelna y al fondo la Punta de Buelna
Para llegar a la playa y la senda costera, como iba siguiendo la costa acabé teniendo que atravesar otra zona de toxos, así que igual compensa coger antes la senda costera.
La playa de Buelna
Desde la playa de Buelna ya queda poco hasta Pendueles, por la costa quedan dos playas una muy pequeña y de piedra, y otra más grande que es la playa de Pendueles
La primera playina y el castro los picones

La playa de Pendueles y delante el castro de los picones
La última playa tiene delante dos castros con forma de montera picona, y por eso los llaman el castro de los Picones.
Al final atravieso Pendueles hasta la zona de la Iglesia donde había dejado el coche por la mañana. Al final son poco más de 20 km, menos de los que hubiese hecho siguiendo la ruta "oficial", pero esta opción es mucho más costera y directa.