domingo, 21 de octubre de 2018

PR.AS.- 60 Ruta del Tabayón del Mongayu [Caso]

Ruta de senderismo siguiendo la PR.AS.-60, hasta el Tabayón del Mongayu. La ruta original era tal como está descrita, pero hace unos años le añadieron un tramo y la convirtieron en circular, bajando hasta el Rebolleu y enlazando con la pista que viene de la Ablanosa. Pero este año hubo argayos sobre esta pista, y ahora esta cortado este tramo, así que vuelve a ser lineal hasta la cascada y vuelta. Es una ruta corta, cómoda con poco desnivel, y atraviesa unos bosques muy bonitos con el premio final de la cascada. Hay un ramal que sube hasta ver dos enormes robles milenarios. Este día había multitud de familias con niños haciendo la ruta, sólo tiene un descenso algo complicado por el posible barro que resbala, pero nada del otro mundo. Hay una fuente en medio del recorrido, y otra en Tarna, además de un bar.


Mapa del recorrido
En Tarna hay algo de sitio para aparcar en la plaza al lado de la iglesia. El pueblo fue destruido durante la guerra civil, y lo han reconstruido bastante cuadriculadamente (racionalmente), tiene dos calles principales con algo de aparcamiento también, pero lo ocupan los vecinos. La ruta se inicia a la entrada del pueblo, donde está el cartel de ruta.

Iglesia de Tarna

Cartel indicador con los tramos anulados
En el cartel de la ruta han marcado los tramos que están cortados por los argayos, así que hay que ir y venir por el mismo camino. Los argayos según leí en el periódico eran en el tramo que va paralelo a la carretera, por debajo. De momento parece que no los van a reparar, no hay dinero para estas cosas.

Bosques en la carretera que sube a Tarna
Hacia el Tabayón


El primer tramo es por pista hormigonada en ligera subida, zona de bosque y vistas de vez en cuando a los bosques que rodean la carretera. Hemos madrugado y está frío, así que vamos subiendo con rapidez. En una zona más clara, al lado de un prado con cabaña paramos al sol, y las cabras se empiezan a fijar en nosotros.

Cabras en el prao
El camino enseguida empieza a llanear, y se mete en los hayedos de la zona. El desvío a los robles lo dejamos para más tarde, y seguimos por la pista principal. Esta todo señalizado y no hay problemas de orientación.

Bosque alante

Los colores del otoño
Los colores del bosque en su punto, las hojas ya están amarillas y empezando con los ocres marrones para caer. Las nieves de esta semana las tirarán ya al suelo, sino algún haya acabará por el suelo por la carga extra.

Arroyo de la Requexada
Hay algún arroyo que cruza el camino, pero han puesto un puente lateral, así que tampoco hay problemas de embarrarse o mojarse. El camino sube ligeramente, el desnivel no es grande y se camina con rapidez. El bosque está completamente en silencio, no se escuchan ni pájaros ni nada, cuando nos paramos y quedamos quietos, resulta bastante extraño.

Por el hayedo

Limpio y silencioso bosque
La pista acaba al lado de la fuente, y una mesa. A partir de este punto ya es sendero más estrecho. El Hayedo está completamente limpio, y el silencio que hay, hacen que sea un lugar especial. Después a la vuelta, ya hay varias familias y está todo más animado. Alguna faya ha caído sobre el camino, pero todavía se puede rodear y pasar por debajo.

Faya caída sobre el sendero
En otra zona húmeda, un pequeño arroyo y algo de barro han instalado un puente de madera para librar la zona, aunque tampoco tiene excesivos problemas.

Cueto Negro

Cruzando otro arroyo
Cuando el camino empieza a salir del bosque, y comienza a bajar, se tienen vistas hacia el Cueto Negro y la Sierra que termina en el Canto del Oso. También desde esta bajada se ve a lo lejos ya la cascada del Mongayu. Aquí viene el tramo un poco peor para las familias, ya que hay una bajada bastante pendiente por zona de tierra entre folechos que resbala.

Ya se ve la cascada
Los dos tramos de cascada

El Canto del Oso al fondo y Cueto Negro delante

Llegando a la cascada
El camino desciende hasta el valle, encima de una caseta, y aquí se tomaría a la vuelta el desvío para convertirla en circular. Aquí recuerdan que el camino está ahora cerrado. El sendero continúa cruzando un par de arroyos, y sube hasta la base de la cascada. Es bastante evidente y no hay demasiados problemas para pasar, cuidado con el agua nada más.

El Tabayón del Mongayu
La Cascada o Tabayón, es alta, deben ser casi 20 metros y baja bastante agua, aunque lleva mucho tiempo sin llover. Es impresionante, además con el ruido, y la bruma que se forma es un lugar especial. Hay que verla en directo.

El Tiatordos y la foz del Palombar
Desde la cascada se tienen buenas vistas del Tiatordos y de todo el cordal que lo une con el Campigüeños, recorrida este año en parte. Otro sitio bastante especial. Tras un rato en la cascada, y por el frío, damos la vuelta y regresamos por el mismo camino para subir a los Llanos del Toro a ver los robles.

Vuelta atrás por el bosque

No me canso de los hayedos

Cambiando el balance de blancos
Los colores del bosque son impresionantes, para hacer justicia hay que manipular las fotos, y cambiar por ejemplo el balance de blancos y conseguir fotos más cálidas. El sol de la mañana se filtra por las hojas, y saca tonos dorados por todos sitios.

¿Cómo pueden ser tan retorcidas?
OTra vez de vuelta en el desvío hacia los llanos,  y tras cruzar con un montón de familias, toca empezar a subir. Es la subida más fuerte de la ruta.
Hacia el llano del Toro

Buscando los colores
Primero es pista hasta un prado grande, y después ya es por sendero. Lo que vamos a ver son robles, pero el resto de árboles son fayas. Hay algún ejemplar suelto de roble, pero son pocos, curioso que haya ejemplares milenarios y que no hayan extendido más sus bellotas.

Otro limpio hayedo
Los robles están rodeados por una valla de madera para que la gente no se acerque, sino seguro que alguno marcaría su nombre en el tronco. Están fendidos por rayos, y apenas les quedan unas ramas con hojas. Pero el tronco es inmenso en perímetro. 

Primero de los Robles milenarios
El segundo está un poco más arriba, y está hueco, el rayo que le cayó lo quemó por dentro, es increíble que siga vivo durante tantos años. El perímetro también es grande. El resto de árboles alrededor son fayas, y aisladamente se pueden ver algún roble. Algunos cerca de la pista de subida, y también son bastante gruesos.

El segundo

Otra vista del segundo
Tras comer, retornamos hasta el pueblo de Tarna, dando una vuelta por los limpios hayedos, siguen silenciosos, los pájaros no paran mucho por aquí.

Volviendo al pueblo de Tarna
Parte frontal de la Casa del Urogallo

La casa del Urogallo

La casa del Urogallo sigue sin uso desde 2010, algo más de 100 millones de pesetas tirados aquí, para nada. En Marzo se lo iban a entregar a los vecinos según la Nueva España, pero solo había moscas dentro, miles de moscas muertas, igual piensan hacer pienso para urogallos con ellas.

Los datos del GPS, incluyendo parada para comer y vuelta por el bosque.


sábado, 20 de octubre de 2018

PR.AS.-124 Ruta de la Cabeza del Arco [Caso]

Ruta de montaña circular siguiendo el sendero de Pequeño Recorrido de la Ruta de la Cabeza del Arco, en Caleao. Hacía muchos años que no pasaba por aquí, en 2004 habíamos venido a escuchar la berrea a la collada del Arco, y desde entonces no había vuelto. Así, que aprovechando el día, me acerco de nuevo a esta zona, y subir a la Cabeza del Arco, que entonces no había subido.
La ruta esta bastante bien señalizada, y no es demasiado larga. La bajada desde el Pico es un poco más delicada, porque es por una ladera herbosa y mojada por estar al Norte, así que hay que ir con cuidado. Hay alguna fuente durante el recorrido, pero conviene llevar agua desde el comienzo. 


Mapa del recorrido
La ruta comienza en Caleao, donde hay un aparcamiento relativamente grande para la Ruta de los Arrudos, pero que se suele llenar, así que toca madrugar un poco. En el aparcamiento hay una fuente en el área recreativa, pero hoy estaba seca. Desde aquí, hay que ir hacia el pueblo y atravesarlo por la parte baja, de nuevo hay un par de fuentes donde coger agua.

La fuente en el área recreativa de Caleao, hoy seca
Atravesando Caleao
En una plaza en la parte baja del pueblo, esta el cartel indicador de la ruta, con el perfil y el mapa. Desde aquí ya empiezan las señales blancas y amarillas. A la salida del pueblo está el molino de la Fontica, y delante otra fuente con lavadero, aunque antes de llegar está el desvío hacia la izquierda del sendero de la PR.

La Fontica y detrás el Molín de la Fontica
El camino rodea un hombro de la montaña para entrar al valle de Xulió. Es un camino ancho bajo castaños y avellanos, desde la que se ve el pueblo de Caleao. Un pueblo de tamaño relativamente grande, con muchas casas juntas y relativamente cuidadas.

Vistas de Caleao y detrás la sierra y el paso de Puro Cabrero

El camino llanea, e incluso empieza a bajar al llegar a la entra del valle de Xulió. Al fondo empiezan a verse las cumbres del Retriñón. Hay varios caminos que enlazan con este por el que vamos, y en los cruces hay que estar atentos a las señales. 

En la entrada al valle de Xulió
Empiezan los colores del otoño
El camino está bastante limpio y no hay demasiado barro, sólo en las zonas más húmedas se acumula agua, pero no hay problemas para pasarlas.

Tramo estrecho en el Valle de Xulió
Por el Hayedo
Después de ir al lado del arroyo, el camino cruza un puente y se sigue por un bosque de Hayas. También hay un desvío señalizado hacia Pandefresno, pero este no es el camino a seguir. La pista termina más o menos en la zona de la majada de la porqueriza. Hay unas cabañas debajo de una roca, aprovechando una oquedad en la piedra. Desde aquí se avanza por un sendero bastante marcado.

La porqueriza
El sendero atraviesa varias veces el cauce seco y pedregoso del arroyo. Aquí el arroyo va bajo tierra, y sólo en crecidas ocupa el cauce y va por la superficie. También es un tramo muy guapo de bosque de hayas, que ya tienen los colores otoñales. El colorido no puede ser más bonito.

Entrando en el Hayedo, se nota el otoño
Pequeña cascada


La cascada y su poza
El sendero sale del bosque, y empieza a subir hacia las primeras cabañas de la mayada de Xulió. Son dos casas aisladas bajo los árboles. Una ya está caída, pero la otra todavía se conserva. Llegar hasta aquí para mantenerlas requiere cierto esfuerzo, desde la porqueriza hay que venir por el sendero, y habría que traer los materiales con burros o similares.

Primeras cabañas de Xulió
Hay una gran finca con ganado y pasto, cerrado con un muro de piedra por la parte de arriba, y varias cabañas y cuadras. El prado necesitaría que eliminasen el folecho y las ortigas en varias zonas, pero ya no hay gente. Sólo queda lo que mantienen estas vacas, más o menos limpio.

Xulió y las praderas que quedan
El camino delimitado por el muro, acumula agua, así que tiene bastante barro, y hay que ir a tramos por encima del muro y de las piedras. Es fácil resbalar, o meter la bota bastante profunda, es un tramo corto, donde hay que ir con cuidado.

La mayada Xulió
Tras pasar el último grupo de cabañas, el sendero cruza otra vez el arroyo y empieza a subir por la ladera. Este valle se nota el origen glaciar que tiene, con grandes farallones rodeándolo por las cumbres, y algún tramo en U. También hay un valle con piedras grandes arrastradas por la nieve, y muy erosionado.

El Mayain quedan restos de dos cabañas
Vista atrás del valle
No se sube directamente hacia la collada del Arco, sino que se sigue subiendo por un valle lateral, y después se gira hacia la izquierda para alcanzar la collada. Por el camino, nuevo tramo de bosque de hayas, con toda la gama de amarillos y ocres.

Los colores del otoño en los folechos
Desde este camino ya se ve la zona de la Cabeza del Arco, con su sucesión de pequeñas cumbres y aristas calizas. No es complicada la subida, sólo la bajada.

La cabeza del Arco y a la derecha la collada
La collada del Arca y la subida a la Muezca y el Retriñón
En 2004 nos habíamos instalado en esta collada del Arco a escuchar toda la noche los bramidos de los venados. No llegamos a verlos, pero si a escucharlos. A estas alturas de Octubre ya es tarde, y ya lo han dado todo, se ha pasado la época de celo.

Subida a la Cabeza del Arco
Desde la collada hay que iniciar la subida, más o menos de frente hasta superar un primer resalte y llegar a la roca caliza. Aquí aparecen algunos jitos que van por una grieta en diagonal hacia la izquierda, y pasar al valle trasero.

Diferentes fases del otoño
El valle trasero está tapizado de hierba alta y muy húmeda, no ha llovido pero aquí las nieblas dejan la hierba pingando. Para subir no hay problema, pero para la bajada resbalan un poco, así que hay que ir con cuidado. Entre la hierba el sendero es bastante claro, y va subiendo hasta un collado, donde hay que escoger o seguir la arista o pasar a un valle soleado y seguir por sendero entre la hierba seca.

La zona de hierba alta y mojada

La elección, o la arista o el valle
Yo subí por la arista, y baje por el valle y el sendero. La arista no es complicada, esta bastante rota así que se avanza despacio, pero salvo un punto un poco más aéreo, se puede pasar bien. Yo tengo cierto vértigo y no tuve problemas.

La Cumbre con un buzón de cumbres bastante peculiar
La cumbre es múltiple, tiene varios miradores hacia las distintas zonas. Tiene buenas vistas, aunque hoy la niebla ocupa la zona central de Asturias y los valles que descienden hacia Soto de Agües. También hay bruma de las nieblas que se están levantando, no obstante, las vistas son muy buenas para esta modesta cumbre. Debajo la foto esférica, y algunas otros fotos de detalle.


Vistas al Retriñón
Hacia Caleao

Caleao con zoom
Hacia los Arrudos y el Corteguerón
Hacia el Torres y la bajada de nuevo
La bajada, según tenía en un track se puede hacer por la ladera soleada y evitar la hierba húmeda, pero como no las tenía todas conmigo, y podía llegar a alguna zona de llambrías inclinadas que cortasen el paso, volví a bajar por el mismo camino. En la bajada me encontré con otros dos montañeros, que pensaban bajar por la zona soleada, parecían conocer mejor la zona.

El valle del arroyo de la Pandiellina
Desde la collada se baja por una zona de folechos donde hay un marcado sendero, aunque en la parte baja se pierde bastante, y hay que ir un poco de por libre buscando el sendero correcto, con las marcas del PR. No hay mucha pérdida porque se ve una cabaña a lo lejos en la mitad del valle, y sólo hay que buscar como llegar hasta ella. Antiguamente debían de ser todo praderas, pero ahora están tomadas por los folechos.

Vista atrás de la Cabeza del Arco y  los folechos
En este valle de bajada se van pasando por diversas mayadas, con algunas cabañas semi-abandonadas. Tienen el tejado completo, algunas con tejado de losas, pero no se ve que hayan subido en tiempo. Tienen hasta madera cortada para quemar en las chimeneas, pero se ve que no es de estos años. 

La mayada sin nombre
Mayada del Arco y al fondo la collada homónima
Las cabañas del Felgueru
Llegando al último grupo de cabañs, las del Felgueru, el valle se estrecha y el sendero también. Se nota que esta zona es húmeda porque el camino tiene las marcas típicas que dejan las vacas al pasar, hay unos resaltes y unas pozas con algo de barro. El folecho amenaza también con cerrar este sendero, llegar hasta aquí lleva esfuerzo y salvo que los del parque suban, nadie mantiene estos caminos.
El sendero con sus marcas de vaca
El sendero atraviesa varias zonas de bosque de avellanos y hayas, y sigue bajando para enlazar con la pista que sube a los Arrudos. Aquí no hay muchos desvíos posibles, sólo queda ya un camino que baja. Hay una zona con varias revueltas donde el camino ya se ensancha y es apto para tractores. Aparecen entonces restos de cabañas, muchas de ellas les queda poco par desmoronarse.

Zona de Valdelaxerra
Pico de María Santinos
En Valdelaxerra, ya muy cerca de los Arrudos, las cabañas ya están mucho más cuidadas y son habitadas los fines de semana, La pista por la que se baja, también es más ancha,  ya queda poco para llegar hasta los Arrudos.

Cabañas en Valdelaxerra
Una vez enlazada con la pista que sube a los Arrudos, sólo queda recorrerla en bajada hacia Caleao. El río forma cascadas,  aunque no haya mucha agua. También hay zonas con enormes hayas, donde el colorido y el sonido del agua invitan a pararse un rato.

Ya en la pista de los Arrudos
Por la senda en la Foz
Desde el puente de la Fuminosa
Vaya colores
Peña Rosques
Puente Corones
Ermita de San Antonio
La pista no tiene perdida, y en un par de kilómetros se llega hasta la Ermita de San Antonio, donde esta el aparcamiento de los Arrudos. Los datos recogidos por el GPS, faltaría incluir parada para comer, que no se hizo, sólo beber y picar algo ligero.